
| En la carretera del pisco: Visita del Valle del Elqui, centro neurálgico de la zona de producción del pisco chileno. |
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La siguiente es una traducción de un artículo sobre el Pisco chileno aparecido en un prestigioso diario belga (para ver artículo pinche aquí ) Enero y febrero en América del Sur son sinónimos de vacaciones y en este período estival, las playas del Pacífico atraen a numerosos veraneantes chilenos así como argentinos quienes cruzan la cordillera de los Andes para huir del calor de la pampa. Las estaciones balnearias más apreciadas son Viña del Mar y La Serena situadas a 400 km al norte de Santiago, en la carretera tomada por los turistas quienes van al desierto de Atacama.
La Serena – que atrae cada año a miles de veraneantes es también el centro neurálgico de la zona de producción del pisco chileno, un alcohol destilado a partir de uvas, elaborado exclusivamente en las regiones de Atacama y Coquimbo, conforme a la reglamentación de la denominación de origen. La producción del pisco ocupa 10.000 hectáreas repartidas en la tercera y cuarta región, principalmente en tres valles transversales que atraviesan Chile desde la Cordillera de los Andes hasta el Pacífico. El más fascinante es el Valle del Elqui, reconocido como un importante lugar de atracción por los aficionados del pisco, y también por los astrónomos y las personas atraídas por el misticismo que se desprende de la zona.
La Serena es el punto de partida para descubrir el valle, desde el cual está aconsejado salir temprano antes de que llegue el calor fuerte. Por falta de infraestructura hotelera, el programa que se articula alrededor de tres visitas principales, se planifica en un solo día. La carretera sinuosa colgada de la ladera del valle encajonado, toma regularmente altitud en dirección de la cordillera de los Andes con cimas nevadas. La parte superior árida de las laderas de este canyon, donde nada crece, contrasta con la cuenca verde de la hondonada cubierta de viñas dirigidas en emparado, las cuales sobreviven gracias a las técnicas de irrigación desarrolladas desde generaciones por miles de pequeños productores, la mayoría de ellos estando reunidos en cooperativas. Los efectos combinados de la altitud y la atmósfera excesivamente seca obligan a protegerse de la agresividad de los rayos ultravioletas. Las bayas de uva se autoprotegieron naturalmente desarrollando una piel mucho más espesa que caracteriza las frutas de esta zona de producción.
Primera parada en la finca de Luis de la Jara, propietario de una pequeña destilería artesanal, “Fundo Los Nichos”. El nos acoge a la sombra de árboles frutales plantados en su patio interior que domina la bodega de fermentación constituida por unas cubas de cemento, prolongada por la sala en la cual se alinean majestuosamente los alambiques de destilación de cobre y las foudres grandes de roble nativo que conservan el producto de la destilación. Más abajo en la bodega, uno descubre los famosos nichos al origen del nombre del fundo donde descansa una colección histórica de botellas de pisco. De vuelta en la terraza, estamos invitados a probar la más bella producción de la destilación de Moscatel de Alexandrie la cual sólo gradúa 35º pero desarrolla aromas afrutados persistentes, ideales para la preparación de un Pisco Sour.
Un poco más allá, el pueblo del Elqui situado a 105 km de La Serena y a 1.280 metros de altitud, invita a deambular a través de sus calles estrechas que llevan a la plaza central. Este pintoresco pequeño pueblo rural es un lugar fuera del tiempo, soñado para un poco de descanso y meditación. En esta plaza, frente a la estatua de Gabriela Mistral, se abren las puertas de la destilería Pisco Mistral, nombre prestado del Premio Nobel de literatura nacida en el pueblo. En el recinto de la destilería, se inauguró recientemente el museo del Pisco que relata la apasionante historia del pisco desde sus orígenes a la fecha. Las piezas únicas de esta colección están perfectamente puestas en escena a lo largo del recorrido didáctico. En la terraza frente a una vista espectacular hacia el valle, llega la hora de saborear el tradicional Pisco Sour u otro cóctel a base de pisco, antes de pasar a comer en el restaurante de la destilería.
Última etapa, la cooperativa Capel, la estructura más grande de producción de pisco, que reagrupa a 1200 socios, todos pequeños y medianos productores, cuyas plantaciones de viñas totalizan 5000 hectáreas. La cooperativa cuyo objetivo primero es mejorar la calidad de vida de sus socios, desempeña un papel social activo en la comunidad. También se preocupa particularmente por la conservación del entorno en el cual evolucionan sus propios socios. El principal centro de destilación de Capel se sitúa en la periferia de la ciudad de Vicuña, en una amplia propiedad de arquitectura colonial, que recibe todos los días a más de mil visitantes. El centro de acogida ofrece la posibilidad de visitar las impresionantes instalaciones y conocer el arte de la mezcla a base de los diferentes tipos de pisco. La última receta de moda: el “Big Bang”, un pisco blanco vertido en vasos chicos cuyos bordes están mojados con limón, puestos en sal y merquén (pimiento local) y que se bebe de un tirón. Anochece en la carretera de vuelta y es indispensable hacer una última etapa en el centro de observación astronómica para terminar la noche en las estrellas.
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